CASA RAFAELITA
HOSPEDAJE FAMILIAR Y VIDA CULTURAL
Nuestra historia
Reportaje
Hace más un león callado…
Entrevista con su fundador y director general.
Por Imelda Espejel
Hace veinticuatro meses abrió sus puertas la empresa de hospedaje familiar y de negocios, Casa Rafaelita – Hotel Boutique, ubicada a media cuadra de la Parroquia San Antonio de Padua. Con este servicio se cubre una necesidad básica en nuestro municipio, la cual constituye un elemento central para cualquier ciudad que se precie de serlo: la opción de hospedaje estrictamente familiar y de negocios; que además se ha impuesto el compromiso social de promover la cultura del aprovechamiento integral del maguey vinculada, principalmente, al consumo del pulque; símbolos estos del paisaje rural del Municipio y la región poniente del Estado de Tlaxcala, lo que geográficamente se reconoce como el Espolón de la Sierra Nevada.
En entrevista con su fundador y director general, Mtro. Omar Eduardo Mayorga-Gallardo, nos explica que esta empresa es la cristalización de un proyecto que inició a mediados de la década de los años ochenta, cuando los propietarios del inmueble se plantearon este proyecto. Al respecto, comenta:
[…] Los deseos también se heredan y, con ello, el tesón necesario para llevarlos a buen término. En este caso, se trata de un deseo inconcluso. Por tanto, no se trata de un proyecto legítimamente mío, sino de mis abuelos maternos: Rodolfo Gallardo Hernández y Raquel Cortés Sánchez.
Mtro. Omar Eduardo Mayorga-Gallardo
Por razones diversas, el proyecto de rehabilitación del inmueble quedó inconcluso. 35 años después, el actual director general, inició los trabajos de rehabilitación arquitectónica, bajo la orientación técnica de los arquitectos Hubert Martínez Islas y Aarón Esquivel Rosas.
Por tratarse de un inmueble incluido en el catálogo de monumentos históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) —Delegación Tlaxcala—, el proyecto arquitectónico fue avalado y supervisado por dicha institución hasta su feliz conclusión. Se trata de una casa colonial que honra la arquitectura mexicana del siglo XVIII y XIX.
Temáticamente, el hotel está consagrado a defender, difundir y promover los valores culturales y ambientales derivados de la plantación del maguey manso, productor del pulque; así como de los espacios en los que se elabora: los tinacales, particularmente los ubicados en las Haciendas y ranchos pulqueros de la región. De ahí que cada habitación conserve el nombre de las haciendas y ranchos emblemáticos productores de pulque: San Bartolomé del Monte; San José Zoquiapan; Zotoluca; Ameca; Santa Teresa Ixtafiayuca; San Antonio Mazapa; Mazaquiahuac y San Cristóbal Zacacalco.
Foto histórica
Originalmente, la casa perteneció a la familia Cortés Espejel, quienes participaron activamente en la vida política, cultural y social de la entonces Villa de Calpulalpan durante la Revolución mexicana y la posrevolución. De ello dan cuenta los libros: Lo que vi, lo que leí y lo que me contaron de Calpulalpan y; Balas y Baile, ambos editados por Don Alejandro Martínez Contreras, extinto cronista municipal. Esta última obra es el diario personal de la señorita Virginia Lazcano, escrito durante los convulsos años de la Revolución mexicana en Calpulalpan y sus haciendas.
Rodolfo Cortés Espejel, propietario primigenio del inmueble, fue un empresario pulquero aficionado a la fiesta brava. Sus negocios estuvieron vinculados a la comercialización del pulque en la Ciudad de México y a la administración de ranchos pulqueros en esta región. Asimismo, fue miembro del Club Social Calpulalpense, fundado en los años veinte en la Ciudad de México; cuyo objeto social consistió en apoyar —con becas y material educativo— a los estudiantes de las escuelas Melchor Ocampo y Josefa Ortiz de Domínguez. También ofrecían hospedaje a los Calpulalpenses que estudiaban en la Ciudad de México. A finales de la década de los años sesenta, Rodolfo donó la huerta de su familia para la construcción del inmueble que actualmente ocupa el Club de Leones de Calpulalpan, A.C.
Rafaelita fue hija del matrimonio de Rodolfo Cortés y Joaquina Torres. Soltera hasta su muerte, consagró su vida a la academia, la costura y la cerámica. Realizó innumerables trabajos de bordado artesanal. Fue ella quien pintó la cerámica que lleva su nombre en el acceso principal del hotel.
Al interior del inmueble, en el pasillo del acceso principal, está la recepción, cuyo mostrador es réplica de los despachos de las haciendas pulqueras de la región. Esta idea fue del contador Jorge Ruíz Prado, amigo de la familia, quien visitó el hotel en diferentes momentos de su rehabilitación y sugirió esta decoración.
En uno de los muros de la recepción está un retrato de la familia Cortés Espejel, del año 1927. En la fotografía aparece el Profesor Julián Cortés acompañado de su esposa, hijos y nietos. Atrás del mostrador se lee la frase: “Calpulalpan, tierra hospitalaria”, que popularizó el licenciado Salvador Guarneros Estrada, expresidente municipal de Calpulalpan (1970).
Al centro del patio se impone el pretil de piedra de un pozo con estructura de fierro, que recolecta la lluvia pluvial. El muro norte se conserva de adobe y lo antecede un pasillo con una larga y colorida jardinera, donde se yerguen esbeltos árboles ciprés. Lo que fue un acceso de forma ojival, que otrora conectó la casa principal con el corral, se convirtió en una fuente con mascarón de león, símbolo íntimo de la familia Gallardo Cortés.
El hotel cuenta con un salón de usos múltiples para reuniones, eventos sociales y culturales; un bar para uso exclusivo de huéspedes, cuyo nombre “Oro verde”, evoca al rey del pulque, Ignacio Torres Adalid, prominente hacendado, cuyas haciendas se diseminan en la región de los “Llanos de Apan”, que incluye geográficamente los Estados de México, Hidalgo y Tlaxcala. En uno de los muros del bar se aprecia el paisaje rural del poniente de Tlaxcala: magueyes, nopales, burros y tlachiqueros. Esta obra de pintura mural es del maestro Pedro Avelino Alcántara, discípulo del ilustre maestro muralista Tlaxcalteca, Desiderio Hernández Xochitiotzin. “Oro verde”, así llamaba Ignacio Torres Adalid al maguey, fuente de su inmensa riqueza. En otro de los muros se lee: “Que toda envidia se vuelva pulque y toda maldad se convierta en barbacoa.”
Un lugar especial es la biblioteca, especializada en temas de ciencias sociales, literatura latinoamericana y humanidades. Este espacio está a disposición de los huéspedes amantes de la lectura y curiosos de la cultura libresca. La biblioteca lleva el nombre de Don Alejandro Martínez Contreras; quien se ocupó —con pasión y tesón— de ordenar el archivo histórico del Municipio, escribir las primeras crónicas de Calpulalpan y reunir una importante colección de fotografías, principalmente de la vida cotidiana durante el siglo XX. Destaca entre los libros un escritorio antiguo, donado por el arqueólogo Calpulalpense, Fernando Cortés de Brasdefer. Este hermoso mueble de madera cedro perteneció al boticario Heliodoro Cortés Espejel —hermano de Rodolfo—, quien fue presidente municipal de Calpulalpan durante la Revolución mexicana y prestó sus servicios médicos durante la influenza española en 1918.
Otra pieza del inmueble lo ocupa el comedor principal, fabricado con cedro blanco y cuero de res, cuya capacidad es para 10 personas. Este mueble, junto con una vitrina y un librero del mismo estilo, fueron propiedad del matrimonio Gallardo Cortés.
La última pieza la ocupa la cocina, cuyo piso original —en tonos amarillo, verde y rojo— se impone frente a la enorme alacena de madera empotrada en el muro poniente y; frente a ella, una enorme ventada con vidrios de colores, desde dónde se aprecia el patio central —el pozo, la jardinera y la escalera—, esta última con acabados de cerámica tipo talavera y herrería colonial.
Desde cualquier espacio del hotel se disfruta la relajante combinación auditiva de los pájaros en cautiverio y el eterno manar de la fuente, lo que lo hace un lugar ideal para conversar, leer, pintar, meditar y; por qué no, dormitar.
Las habitaciones están en la plata alta y, como dijimos, cada una lleva el nombre de Haciendas pulqueras de esta región del Espolón de la Sierra Nevada que, debido a la altura (casi 2600 metros sobre el nivel del mar), distingue la calidad del pulque frente al producido en otras latitudes de “Los llanos de Apan.”
El hotel cuenta con estacionamiento propio, patio de servicios, lavandería, conectividad a internet en todas las áreas, amplias habitaciones estilo colonial —con acabados en madera y cerámica tipo talavera—; pantallas smart TV y circuito cerrado de cámaras de video vigilancia, que garantizan un solaz seguro y tranquilo para visitantes y huéspedes.
Periódicamente el hotel es sede de eventos culturales, como recitales de música, presentaciones de libros, exposiciones de pintura, proyección de películas de contenido histórico, entre otras actividades que animan la vida cultural del Municipio.
Finalmente, su director general invita a nuestros paisanos que tengan interés en conocer el hotel, para que agenden una cita y los atiendan. También les invita a consultar sus eventos a través de su sitio web y redes sociales (Facebook e Instagram, principalmente). La idea es que participen en los eventos que organiza el hotel, con el claro propósito de resarcir el tejido social de Calpulalpan.